El hombre, su indiferencia y una falsa creencia de superioridad sobre el mundo hacen que éste último resulte un páramo lleno de las atrocidades más brutales. Somos invitados en un planeta en el que la naturaleza es la anfitriona, pero, al parecer, esa conciencia de vida en torno a la madre natura dejó de existir, al igual que la conciencia del ser humano se extingue lentamente consumiendo cada recoveco de su pútrida alma.
Por supuesto que es más cómodo poder coger el coche para ir a comprar una barra de pan a escasos treinta metros de nuestra casa, pero todo tiene un precio. Y este sedentarismo inducido por una fuerte industrialización no va a ser menos... Pensamos en el fin del mundo como algo lejano, algo que vendrá a manos de un gran asteroide que nos matará a todos pero no. El fin del mundo comenzó desde el momento en el que el ser humano decidió hacerse amo y señor de lo que no es suyo. Vivimos en una cuenta atrás en la que cada buena acción se ve insignificante frente a las millones de acciones despreciables.viernes, 31 de enero de 2014
Cierre de función.
El hombre, su indiferencia y una falsa creencia de superioridad sobre el mundo hacen que éste último resulte un páramo lleno de las atrocidades más brutales. Somos invitados en un planeta en el que la naturaleza es la anfitriona, pero, al parecer, esa conciencia de vida en torno a la madre natura dejó de existir, al igual que la conciencia del ser humano se extingue lentamente consumiendo cada recoveco de su pútrida alma.
Por supuesto que es más cómodo poder coger el coche para ir a comprar una barra de pan a escasos treinta metros de nuestra casa, pero todo tiene un precio. Y este sedentarismo inducido por una fuerte industrialización no va a ser menos... Pensamos en el fin del mundo como algo lejano, algo que vendrá a manos de un gran asteroide que nos matará a todos pero no. El fin del mundo comenzó desde el momento en el que el ser humano decidió hacerse amo y señor de lo que no es suyo. Vivimos en una cuenta atrás en la que cada buena acción se ve insignificante frente a las millones de acciones despreciables.
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